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La noche del 8 de enero, Paolo de la Fuente, de 37 años, regresaba en moto a su vivienda en Río Cuarto luego de jugar al fútbol con compañeros de trabajo. Tras dejar a un amigo en su casa, retomó su trayecto habitual cuando, a pocas cuadras de llegar a destino, fue embestido desde atrás por un automóvil.

Según consta en la investigación, el vehículo lo arrastró cerca de 30 metros antes de detenerse. De la Fuente quedó tendido en el asfalto, sin posibilidad de defenderse. En ese momento, el conductor descendió del rodado, se acercó a la víctima y, sin mediar palabra, efectuó al menos 15 disparos dirigidos principalmente a sus piernas.

Uno de los proyectiles perforó una arteria vital. De urgencia, De la Fuente fue trasladado al Hospital San Antonio de Padua, donde los médicos debieron realizarle un bypass para salvarle la vida. Pese a los esfuerzos, horas después se resolvió la amputación parcial de su pierna derecha. En los días siguientes recibió múltiples transfusiones y su estado general se agravó progresivamente.

Con el avance de las horas, la causa dio un giro clave: los investigadores determinaron que el ataque no estuvo dirigido originalmente contra De la Fuente. La principal hipótesis sostiene que fue víctima de una confusión, ya que tendría un parecido físico y una motocicleta similar a la de la persona que el agresor buscaba. Días antes, el presunto atacante habría sido baleado por un hombre con características similares a las de la víctima.

El 9 de enero fue detenido un joven de 26 años, identificado con el apellido Vilchez, acusado de homicidio calificado en grado de tentativa. El procedimiento se concretó en Pasaje Jefferson al 1400. En el marco de la investigación, se secuestró un automóvil Volkswagen Vento —presuntamente utilizado en el ataque—, armas de fuego, municiones, teléfonos celulares y prendas de vestir. Los allanamientos se realizaron en barrios Abilene y Alberdi, bajo directivas del fiscal Pablo Jávega.

Mientras la causa avanza en el ámbito judicial, el estado de salud de De la Fuente continúa siendo crítico. Permanece internado en terapia intensiva, con asistencia respiratoria mecánica y pronóstico reservado. En los últimos partes médicos se informó que sus riñones dejaron de funcionar, por lo que debe someterse a diálisis, y que también presenta fallas intestinales y pulmonares severas.

La falta de información oficial clara y oportuna generó profundo malestar en el entorno de la víctima. Familiares señalaron que no cuentan con detalles precisos sobre el avance de la investigación y manifestaron dudas respecto a la posible participación de una segunda persona en el ataque, ya que testigos indicaron que el agresor no habría actuado solo.

Ante este escenario, familiares, amigos y allegados convocaron a una marcha en reclamo de justicia y mayor seguridad. La movilización se realizó frente al Palacio Municipal, visibilizando el hartazgo social frente a hechos de extrema violencia que se repiten en distintos puntos de la ciudad.

El caso de Paolo de la Fuente se suma a una sucesión de episodios graves que posicionan a Río Cuarto como una ciudad crecientemente vulnerable frente al delito violento. La reiteración de ataques armados, ajustes de cuentas y hechos de extrema brutalidad deja expuesta una preocupante ausencia de políticas preventivas eficaces, tanto a nivel municipal como provincial, en materia de seguridad ciudadana.

Más allá de las responsabilidades penales individuales, el hecho reabre un debate ineludible sobre el rol del Estado en la prevención del delito, el control de armas y la protección de los vecinos. Río Cuarto vuelve a quedar en el centro de una escena que interpela a las autoridades y refuerza la percepción de una ciudad postergada y sin respuestas estructurales frente a la inseguridad.

Autor: admin