Escuchar artículo

Israel y Estados Unidos llevaron adelante una serie de ataques militares coordinados contra objetivos del régimen de Irán, en un operativo que fue presentado por ambas administraciones como una acción preventiva destinada a neutralizar amenazas estratégicas. La ofensiva marcó una fuerte escalada en el conflicto regional y derivó en una respuesta inmediata por parte de Teherán.

El Ministerio de Defensa de Israel informó el lanzamiento de un “ataque preventivo” y decretó el estado de emergencia especial e inmediato en todo el país. La medida se adoptó mientras se activaban sirenas antiaéreas en Jerusalén y otras ciudades, y la población recibía alertas oficiales ante una amenaza considerada extremadamente grave.

 

UNITE AL CANAL DE DIFUSIÓN DE NOTICIAS MÁS GRANDE DE LA RAGIÓN HACIENDO CLICK AQUÍ

 

Horas más tarde, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la participación directa de su país en los bombardeos. En un mensaje difundido públicamente, indicó que las operaciones apuntaron contra infraestructura militar iraní, con especial foco en capacidades misilísticas y navales, y advirtió que las acciones podrían continuar.

Por su parte, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sostuvo que la operación conjunta tuvo como objetivo neutralizar lo que definió como una amenaza existencial para Israel. En declaraciones oficiales, afirmó que la ofensiva buscó debilitar la estructura del régimen iraní y modificar el equilibrio estratégico en la región.

En respuesta a los ataques, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció el inicio de una primera oleada de misiles y drones contra territorio israelí. Según el comunicado difundido por el cuerpo militar, la ofensiva se realizó como represalia directa a la agresión recibida. Tras ello, las autoridades israelíes ordenaron a la población resguardarse en refugios y reforzaron las medidas de emergencia.

 

El humo generado por el ataque de Israel en Irán. (Foto: AP).

 

El Ejército israelí confirmó la detección de lanzamientos desde territorio iraní y dispuso cambios inmediatos en las pautas de seguridad interna, que incluyeron la suspensión de actividades educativas, reuniones públicas y trabajos no esenciales. Asimismo, se ordenó el cierre total del espacio aéreo al tráfico civil y se recomendó evitar traslados a aeropuertos hasta nuevo aviso.

En paralelo, Irán decretó el cierre completo de su espacio aéreo y aplicó restricciones en comunicaciones y accesos en Teherán. Se reportaron explosiones en distintos puntos de la capital iraní y en otras ciudades relevantes del país. Uno de los ataques habría impactado en cercanías de instalaciones vinculadas al líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, quien, según información oficial, fue trasladado a un lugar seguro.

 

 

El intercambio de ataques se produjo en un contexto de creciente tensión por el programa nuclear iraní y el despliegue militar estadounidense en la región durante las últimas semanas. Tras las primeras horas del conflicto, también se registraron incidentes y explosiones en zonas estratégicas de Abu Dabi, Qatar y Manama, donde existen bases militares de Estados Unidos.

La situación permanece en desarrollo, con máximas alertas de seguridad activadas en varios países de Medio Oriente y un escenario regional marcado por la incertidumbre ante la posibilidad de una ampliación del conflicto.

Autor: admin