SIETE MESES DE INCERTIDUMBRE Y UNA REAPERTURA PARCIAL QUE NO CIERRA EL CONFLICTO
Tras siete meses de conflicto, parte de los trabajadores de Petroquímica Río Tercero regresó a la planta en un contexto de crisis empresarial y fuerte reducción de personal. Las reincorporaciones parciales no cierran el proceso, mientras decenas de familias continúan sin una solución definitiva. El escenario productivo y laboral de la empresa sigue
Tras más de siete meses de conflicto laboral, una parte de los trabajadores de Petroquímica Río Tercero retomó sus tareas en la planta local. La reincorporación de 17 operarios marca un punto de inflexión dentro de uno de los procesos industriales y laborales más prolongados y complejos que atravesó la ciudad en los últimos años, aunque deja al descubierto un escenario aún crítico para decenas de familias que continúan sin una solución definitiva.
El conflicto se desarrolló en el marco de una profunda crisis empresarial que derivó en una convocatoria de acreedores, el cierre de la planta de TDI (única productora en Latinoamérica) y una drástica reducción del personal. De los aproximadamente 375 trabajadores directos que la empresa tenía en 2024, hoy permanecen en actividad poco más de 100 empleados convencionados, mientras cerca de 50 continúan despedidos, junto a personal jerárquico que tampoco fue reincorporado.
Las tareas retomadas por quienes regresaron a la planta se concentran actualmente en labores de mantenimiento, ya que la producción no se encuentra en marcha. Según se informó, la reactivación operativa requiere procesos previos de acondicionamiento técnico y garantías de seguridad industrial, lo que impide una puesta en funcionamiento inmediata.
En paralelo, continúan las gestiones vinculadas al pago de indemnizaciones para los trabajadores que quedaron fuera del esquema de reincorporación. Si bien se esperan definiciones en el corto plazo, hasta el momento no se han comunicado detalles oficiales sobre montos, plazos ni condiciones. En este contexto, también permanecen abiertos procesos judiciales de carácter penal que avanzan por una vía independiente a la comercial.
El impacto del conflicto excede ampliamente los límites de la planta industrial. Durante estos siete meses, decenas de familias atravesaron una situación de incertidumbre económica, pérdida de ingresos y deterioro del poder adquisitivo, en una ciudad cuya matriz productiva está fuertemente vinculada a la industria química. La reducción del plantel y la paralización parcial de la actividad tuvieron efectos directos en el entramado social y económico de Río Tercero.
La reincorporación de una parte del personal representa un alivio para quienes pudieron regresar a sus puestos, pero no cierra el conflicto ni repara las consecuencias generadas por un proceso que dejó a la mayoría de los trabajadores fuera de la estructura original de la empresa. La situación de Petroquímica continúa siendo frágil y su futuro productivo aún no cuenta con definiciones claras.
Lucas Fallocco Carranza
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