LA POBREZA BAJA AL 28,2% EN ARGENTINA Y MARCA SU NIVEL MÁS BAJO DESDE 2018
El indicador mostró una caída significativa en el segundo semestre de 2025. También retrocedió la indigencia, aunque persisten desigualdades por edad y región
La pobreza en Argentina se ubicó en el 28,2% durante el segundo semestre de 2025, según los últimos datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Se trata del nivel más bajo registrado desde 2018 y consolida una tendencia descendente que comenzó tras el fuerte deterioro social observado a comienzos de 2024.
En términos absolutos, el indicador implica que alrededor de 13,5 millones de personas se encuentran por debajo de la línea de pobreza. En paralelo, la indigencia (que mide a quienes no logran cubrir siquiera sus necesidades alimentarias básicas) descendió al 6,3%, lo que representa cerca de 3 millones de habitantes.
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La mejora resulta significativa en la comparación interanual. En el segundo semestre de 2024, la pobreza alcanzaba el 38,1%, lo que implica una reducción cercana a los 10 puntos porcentuales en un año. También se observa una baja respecto al primer semestre de 2025, cuando el índice se había ubicado en 31,6%.
El análisis de la evolución reciente muestra un punto de inflexión a partir del primer semestre de 2024, cuando el indicador había escalado a niveles críticos, superando el 50% en un contexto de fuerte aceleración inflacionaria y caída del poder adquisitivo. Desde entonces, la dinámica comenzó a revertirse, en paralelo a una desaceleración de los precios y una recomposición progresiva de los ingresos.

Uno de los factores centrales detrás de esta mejora fue la evolución de los ingresos familiares, que durante el período analizado crecieron en promedio un 18,3%. Este incremento superó el aumento de la Canasta Básica Total (11,3%) y de la Canasta Básica Alimentaria (11,9%), lo que permitió que más hogares lograran cubrir sus necesidades esenciales.
No obstante, el escenario continúa mostrando heterogeneidades. La incidencia de la pobreza es considerablemente más alta en los sectores más jóvenes: el 41,3% de los niños de entre 0 y 14 años vive en hogares pobres, lo que los convierte en el grupo más vulnerable. En contraste, entre los mayores de 65 años, el porcentaje desciende al 9,7%.
A nivel geográfico también se evidencian diferencias. Las regiones del Noreste (32,7%) y Cuyo (32,3%) presentan los niveles más elevados, mientras que la Patagonia (25,4%) y la región Pampeana (26,2%) registran los índices más bajos.

Desde una perspectiva técnica, la medición de la pobreza se basa en la capacidad de los hogares para cubrir el costo de la Canasta Básica Total, mientras que la indigencia se define en función del acceso a la Canasta Básica Alimentaria. Por ello, variables como la evolución de los salarios, el comportamiento de la inflación (especialmente en alimentos) y el alcance de las transferencias sociales resultan determinantes en la dinámica del indicador.
Si bien la tendencia reciente muestra una mejora sostenida, especialistas coinciden en que el desafío hacia adelante será consolidar estos avances en un contexto económico aún sensible. La evolución del empleo, el poder adquisitivo y la estabilidad de los precios aparecen como factores clave para sostener la reducción de la pobreza en el mediano plazo.
Lucas Fallocco Carranza
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