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El 2 de abril de 1982 marcó el inicio de una de las páginas más significativas de la historia argentina reciente. Ese día, en el marco de la Operación Rosario, las Fuerzas Armadas desembarcaron en las Islas Malvinas con el objetivo de recuperar el control del territorio, ocupado por el Reino Unido desde 1833.

La planificación del operativo comenzó días antes, en medio de condiciones climáticas adversas en el Atlántico Sur. Tropas del Ejército y la Armada partieron el 28 de marzo, enfrentando vientos intensos y un mar hostil que incluso obligó a postergar la fecha inicial del desembarco. Finalmente, en la noche del 1 de abril, se inició la operación anfibia que culminó en la mañana del 2 de abril con la ocupación de puntos estratégicos, entre ellos el aeropuerto y la residencia del gobernador británico.

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A las 12:30 de ese día, tras la rendición de las fuerzas británicas en las islas, se llevó adelante una ceremonia en la que se arrió la bandera del Reino Unido y se izó la bandera argentina, por primera vez en 149 años.

A partir de ese momento, comenzó el conflicto del Atlántico Sur. Miles de efectivos argentinos fueron desplegados en un escenario complejo, caracterizado por el aislamiento, las bajas temperaturas y las exigencias constantes del combate. En ese contexto, las tropas cumplieron distintas misiones en condiciones extremas, sosteniendo operaciones durante semanas en el territorio insular.

Entre quienes protagonizaron esa historia también hubo cordobeses. Según registros, la provincia aportó centenares de combatientes, de los cuales 67 murieron en las islas. La capital provincial, Río Cuarto, Villa María, Hernando, Oliva, Villa Carlos Paz y Río Tercero, entre otras localidades, forman parte de ese mapa de pérdidas que dejó la guerra en el territorio provincial.

En Río Tercero, el recuerdo se sostiene a través de nombres, historias y testimonios que siguen vigentes. Uno de ellos es el del Primer Teniente Mario Víctor Nívoli, piloto de la Fuerza Aérea Argentina, nacido en la ciudad en 1954. Durante el conflicto, integró una escuadrilla de ataque a bordo de un A-4B Skyhawk y participó en acciones contra buques británicos en el Estrecho de San Carlos. Murió en combate el 12 de mayo de 1982, tras intentar evadir el fuego antiaéreo enemigo. En su honor, la ciudad cuenta con un espacio que lleva su nombre, donde se lo recuerda como símbolo de entrega y cumplimiento del deber.

 

A 38 años de que cayera en combate el riotercerense Mario Víctor Nívoli -  FM POWER RIO TERCERO

 

También forman parte de la memoria local los relatos de excombatientes que regresaron. Pedro Acosta, veterano de Río Tercero, reconstruyó su experiencia al recordar que tenía 18 años cuando fue enviado a las islas. Permaneció 72 días en combate en Puerto Argentino y describió las condiciones en el frente como extremas: frío constante, escasez de alimentos y largas jornadas en posiciones defensivas.

Según su testimonio, muchas veces la alimentación era mínima y las condiciones de vida resultaban difíciles de sostener. La rendición fue uno de los momentos más complejos, luego de semanas de resistencia. Tras la guerra, el regreso tampoco fue sencillo: durante años, muchos excombatientes no contaron con acompañamiento ni reconocimiento, atravesando una etapa marcada por dificultades laborales y falta de asistencia.

A pesar de ello, los vínculos entre quienes compartieron el conflicto se mantuvieron en el tiempo. En varios casos, los grupos de soldados continúan en contacto, sosteniendo una relación que se construyó en medio de la experiencia bélica.

Las historias de Malvinas también incluyen aspectos menos conocidos pero profundamente humanos. Entre ellos, la presencia de animales que acompañaron a los soldados en el frente. Uno de los más recordados es “Mortero”, un perro que convivió con efectivos argentinos en las trincheras. Según testimonios, no solo brindaba compañía en momentos de tensión, sino que también reaccionaba ante posibles amenazas, convirtiéndose en parte del grupo.

Mortero, el perro argentino que fue soldado prisionero en la Guerra de Malvinas.

Otros animales como Xuavia, Vogel, Ñaro, Negro y Tom también quedaron en la memoria de los combatientes. Algunos de ellos murieron durante ataques, otros desaparecieron y en ciertos casos fueron separados de quienes los habían adoptado en el frente. Sus historias forman parte de los recuerdos que persisten entre quienes vivieron el conflicto.

Cada aniversario del 2 de abril reúne estas historias en una misma memoria colectiva. La fecha no solo remite a los hechos militares, sino también a las experiencias personales de quienes estuvieron en las islas y a las huellas que dejó la guerra en distintas comunidades del país.

En Río Tercero, como en muchas ciudades argentinas, Malvinas se recuerda a través de sus protagonistas: los que no volvieron, los que regresaron y quienes mantienen viva la historia a través de sus testimonios.

Autor: admin